Un secreto de mujeres que puede cambiarlo todo.

Es 25 de diciembre.

Cuando yo era niña los árboles de navidad que había en las casas lo más que tenían a sus pies era el Belén.

Los regalos los traían sus Majestades de Oriente.

Desde hace varios años ya, en muchas casas se levantan esta mañana y se encuentran los pies del árbol lleno de regalos.

Me puedo imaginar a las niñas y a los niños acercándose a los paquetes y las cajas envueltas con toda la ilusión del momento.

Hay varios paquetes de distintos tamaños y colores. Cada uno tiene un nombre en él.

La niña de esta casa se acerca a verlos.

Coge uno y otro hasta que encuentra uno con su nombre.

El papel es precioso: tiene arcoíris, estrellas y corazones.

Es ovalado.

Tiene mucha curiosidad por saber qué es.

Lo abre.

Es un espejo, precioso.

Es como de cuento: el borde es dorado y está grabado.

Tiene un mango para cogerlo y poder mirarse en él.

Se lo pone delante de la cara y se queda sorprendidísima.

No se ve.

Ella no aparece en el espejo.

Ve todo lo que está a sus espaldas, pero ella no se refleja.

Se gira de un lado a otro. El espejo sigue reflejando lo que hay tras ella, pero no a ella.

Lo baja y lo sube por todo su cuerpo. Sigue pasando lo mismo: nio ve ni el pecho, ni los brazos, ni las caderas, ni las piernas.

Se pone al lado de su hermano y coge el espejo para mirarse. La sorpresa es aún mayor: su hermano sale al completo, pero ella no.

Va hacia su madre y aumenta aún más la rareza del asunto: ni ella ni su madre están reflejadas en el espejo. No pueden verse a sí mismas.

En ese momento, la niña comienza a llorar.

La madre la abraza. Ella tiene cierta intuición de lo que está ocurriendo.

Entonces le dice las palabras mágicas:

“Este espejo no es para que te mires en él.

Es para que te mires en las mujeres que no aparecen en él, porque esas, las que el espejo no refleja nuestra imagen, somos mujeres libres.”

Esto es lo que hacemos en La Espiral de la luna: mirarnos en otras mujeres libres para poder verte a ti misma al completo.

Mientras que otras tratan por todos los medios de aparecer en ese espejo chafado, otras vamos encontrando mil y un rostros en los que mirarnos y vernos a nosotras mismas.

Si quieres dejar de buscar donde no te vas a encontrar y comenzar a encontrarte casi sin buscar, aquí tienes una puerta.

El próximo jueves 30 de enero comenzamos la tercera vuelta en la Espiral de la luna.

Las puertas para entrar están abiertas hasta el día 6 de enero, el de la epifanía.

Ya hay unos cuantos regalos esperándote dentro. Este espejo no está porque ya lo tienes. Lo que hay, es el manual de instrucciones, para que no te confundar, y otras sorpresas.

Cuanto antes entres, antes podrás disfrutarlos. 

Un fuerte abrazo

Vanessa

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