Esto es algo que muchas mujeres desean…
Atiende con atenta atención, a ver si esto te suena de algo.
Durante años, busqué vías para sentirme más tranquila y en paz conmigo misma por dentro.
Para comprenderme mejor, amarme más, dejar de dudar y tener más seguridad.
También para mirarme con más compasión.
Y para aprender a vivir con más ilusión.
Me embarqué en un recorrido en el que me hablaban de cosas abstractas. Que si vibrar alto, que si dejar la mente en blanco, que si conectar con los astros, que si centrarte en lo positivo y dejar atrás lo malo.
Así estuve bastante tiempo hasta que pasó algo que afectó prácticamente a mi mundo entero.
Apareció la ansiedad.
Agotamiento acumulado y problemas de sueño.
No podía con mi alma y a la mínima de cambio perdía los nervios.
Críticas, juicios, culpabilidad y arrepentimiento, todo al mismo tiempo.
En ese momento ni vibrar alto ni tratar de dejar la mente en blanco me servían de remedio.
Me vi después de años de “trabajo personal” sin recursos para atravesar ese momento de gran dificultad. Y por si fuera poco, además me machacaba pensando que yo ya debía saber cómo resolver todo eso.
En ese momento encontré otra salida, una a la que no había atendido a pesar de estar ahí todo el tiempo: mi propio cuerpo.
Aprendí a escucharme verdaderamente por dentro.
A reconocer lo que quería y necesitaba en cada momento.
A acoger lo que estaba sintiendo, incluidas las emociones y pensamientos que antes trataba de quitarme de en medio.
Entonces comprendí, de verdad, que no necesitaba estar en lucha conmigo ni con el resto. Tampoco cumplir ninguna expectativa. Lo único que necesitaba era poder ser yo misma, al completo.
No puedo asegurarte que todo esto sea para ti, pero puedo mostrarte un ejercicio muy sencillo con el que he ayudado a cientos de mujeres en los últimos años. Es lo que hacía una joven mística para mantenerse en su centro en medio de turbaciones y tormentos. El mismo que me hubiera gustado a mí tener en aquellos momentos.
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Si prefieres quedarte esperando a conseguir poner la mente en blanco o a que se alineen los astros para que cambie algo, con que no te apuntes es suficiente.