Esto es algo que muchas mujeres desean…
Si te suena lo de tener una vida buena y no terminar de estar satisfecha, o lo de sentirte desdichada a pesar de tener más o menos la vida que buscabas, puede que esto te interese.
Atiende con atenta atención.
Hace años estuve a las puertas de una depresión.
Tenía bastante de lo que me había propuesto en la vida: trabajaba y era independiente económicamente. Vivía en una ciudad maravillosa, tenía amigas, vida social, viajaba, entraba y salía como quería.
Tenía mis problemas, como no, y algunos eran graves, pero también tenía cosas grandes por las que emocionarme. El problema es que esto no llegaba a pasarme.
Vivía más bien con la sensación agobiante de que la vida era una lucha y un tormento constante. Y de que difícilmente llegaría a sentirme tranquila y contenta por más de un instante.
Pero estaba bien, eh, que yo tenía fuerzas para tirar pa’lante.
En ese momento pensaba que debía esforzarme más, aguantarme con lo que sentía y seguir adelante. No tenía ni idea de que la solución iba por otros lares.
Lo que no sabía en aquel entonces, que ahora entiendo perfectamente, es que la solución no viene de aguantar, sino de algo muy diferente. Viene, más bien, de aprender a entregarte a lo que sientes.
Aunque parezca un desconcierto -soy consciente de ello- atender a lo que sientes es de personas valientes. Es la vía más directa a dejar de sufrir continuamente. Además, es imprescindible para tener una vida más plena y coherente con quien realmente eres.
No puedo asegurarte que todo esto vaya a ser lo mejor para ti, pero puedo enseñarte algo con lo que he ayudado a cientos de mujeres. Es lo que hacía una joven mística para mantener su dicha y contento en momentos de grandes dificultades y tormentos. Es muy posible que a ti también te sirva, si decides hacerlo.
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Este es el trato.
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