Estoy segura de que muchas de las que estáis aquí sabéis a lo que me refiero al hablar de la “mujer salvaje”. Si no es así, que te lo cuento ahora mismo.
Esto sirve tanto para las que no sabéis de qué va el tema como para las que sí, porque recordaresdesabias.
Además, os voy a contar algo que la Pinkola no dice en su libro, al menos, yo no lo recuerdo.
El libro del que hablo es el clásico dentro del psiquismo femenino Mujeres que corren con lobos, de Clarissa Pinkola Estés, conocida como “la Pinkola” para las amigas.
Este libro es un best seller en muchos países. Para mí fue un grandísimo faro y durante mucho tiempo ha sido un libro de referencia.
Cuando lo conocí, hace 16 años, supuso de alguna forma un “despertar”, un “seguir naciendo” que diría María Zambrano. Gracias a él se abrió una puerta que en ese momento necesitaba urgentemente atravesar.
Clarissa comienza su relato hablando de la “mujer salvaje”.
No te pienses que es una mujer medio loca y despeinada. Nada de eso.
Es un aspecto de la psique femenina que ha sido “reprimido”, “tapado”, “ocultado” en este mundo y que es necesario para que las mujeres nos sintamos enteras cada una en sí misma.
Te alejamos de ella cuando te alejamos de tu voz interior, esa que surge de las entrañas y que habla de tu propia verdad.
Se la reconoce también como “La Amiga”, “la mujer sabia” o “la que sabe”, no por adquisición de conocimientos, sino por sabiduría instintiva.
Dice Clarissa que su comprensión no es algo que pasa por el intelecto ni por las creencias: es una práctica.
Una la comprende a medida que la va descubriendo con la práctica. Por eso mismo, cuando leí el libro hace 16 años, no entendía realmente a qué se refería con “la mujer salvaje”, podía intuir algo pero realmente no lo sabía.
Ahora sí lo sé.
La mujer salvaje poco tiene que ver con lo que se ve por redes o en internet sobre ella.
Poco tiene que ver con ir vestida de una determinada forma o con hacer ciertas cosas.
Poco tiene que ver con aullar, hacer sangrado libre o bailar desnudas en el bosque.
Más que todo esto, es un sentir que se traduce en una actitud que será distinta para cada una e, incluso, distinta según el momento de la vida de cada una.
Explica la Pinkola que, cito textualmente
“sin ella, las mujeres carecen de oídos para entender el habla del alma o percibir el sonido de sus propios ritmos internos. Sin ella, una oscura mano cierra los ojos interiores de las mujeres… Sin ella, las mujeres pierden la seguridad de su equilibrio espiritual. Sin ella, olvidan por qué razón están aquí, se agarran cuando sería mejor que se soltaran. Sin ella, toman demasiado o demasiado poco o nada en absoluto. Sin ella, se quedan mudas cuando, en realidad, están ardiendo.”
Si no te has visto reflejada en nada de esto, enhorabuena. Te animo a darte de baja de estas cartas y dedicarte a disfrutar de la vida.
Si algo de ti has visto en estas palabras, sigue leyendo porque ahora te cuento algo que no aparece en el libro.
La mujer salvaje se expresa continuamente a través de tu cuerpo. En realidad, podríamos decir que es el propio cuerpo: tu cuerpo de mujer con su sentir y sus necesidades, con sus deseos y sus miedos, con sus placeres y dolores.
Su lenguaje es misterioso para la lógica racional, por eso es “salvaje”, que en realidad lo que quiere decir es que se rige por otras normas y otras leyes que nada tienen que ver con la lógica ni siquiera con la justicia.
Hacia ella es hacia donde nos podemos dirigir, además de través de los cuentos, como hace Clarisa en el libro, sino a través de la práctica de la escucha y de la atención a lo que tu cuerpo te dice en cada momento. Puedes aprender a descifrar minuciosamente las sensaciones corporales hasta que descubres el lenguaje del cuerpo, que es el lenguaje del alma encarnada, y se queda bien asentado en cada una. Esto arraigarse en una misma, echar raíces por dentro.
Una de las cosas que este ARRAIGO traerá a tu vida es distinguir con más claridad tus deseos verdaderos de las excusas y justificaciones que te pones para no seguirlos. Al distinguir ambas voces, podrás elegir con mayor conciencia y sobre todo teniendo en cuenta las consecuencias de tu elección. Esta es la mujer salvaje actuando en completa integridad.
Si algo está latiendo dentro de ti y tienes el deseo de seguir, es por aquí.
Un fuerte abrazo,
Vanessa