Pon esto en práctica y me cuentas.

Hace años, una querida amiga, conocida entre mis conocidas como mi amigaquesanaconlasmasnos, me hizo cómplice de uno de sus rituales más especiales: el momento «cuerpomío».

Este momento consiste en preguntarte internamente lo siguiente:

«cuerpo mío, ¿qué te apetece ahora?».

Después de hacerte la pregunta, hay que esperar pacientemente la respuesta.

Según lo avanzada que estés en esta práctica, o según la situación de los planetas y las estrellas, la fase de la luna, si has hablado con tu amiga antes o de si has desayunado o no, entre otras muchas variables, el tiempo de espera hasta recibir las respuesta es distinto.

A veces sólo son necesarios unos segundos.

Otras, quizás necesites hacerte la pregunta más veces o cambiar de lugar para hacerla, vaya a ser que algo esté haciendo acople. En las cosas del cuerpo, como con la tecnología, una nunca sabe.

Pon atención a que se pregunta por «ahora», no por lo que te apetecía ayer o lo qué piensas que quieres para el resto de la semana.

Ahora es ahora.

Trata de no irte a ningún lado.

Esto es fundamental para que el momento cuerpomío surta efecto.

Otra cosa a tener en cuenta son las interferencias, aquella información que te habla de los motivos por los que no puedes hacer lo que le apetece a tu cuerpo antes incluso que saber la respuesta.

Muchas veces no llegas a escuchar más que eso. Si lo sabes, ya cuentas con ello y puedes rascar para ver detrás de ellas.

Tras un “es que no tengo tiempo” o “eso es una tontería” hay algo que está moviéndose, aunque de primeras no lo oigas.

En esos momentos es de especial importancia poner más atención pues si no, no vas a llegar a escuchar lo que realmente quieres en estepreciosomomento.

Quizás te preguntes que para qué quiere una tener “momentos de cuerpomío”.

Lo primero que te diría es para que tu vida se rija por tu sabiduría instintiva en lugar de por creencias e ideas que se han ido colando en tu cabeza casi sin que de te des cuenta. Esto es prácticamente lo mismo que tener una vida más verdadera y auténtica.

Si no sabes lo que quieres en tu vida, probablemente vas a estar actuando por automatismo, por inercia o quiénsabeporqué, pero no por tus propias decisiones.

Bueno sí, al final eres tú la que decides si atender o no a lo que quieres.

Si no sabes lo que quieres en este preciso momento, ni tampoco en el de después, ni en el de después, difícilmente vas a saber lo que realmente quieres hacer con tu vida. El cuerpo tiene su inteligencia y, si no recibe respuesta de los estímulos pequeñosporcotidianos, va a enviar poco o nada de los grandesporduraderos.

A mí esto no me parece moco de pavo.

Sobre la conexión con el cuerpo y vivir desde ahí las mujeres han dicho mucho a lo largo de la historia. Han sido las grandes defensoras de todo esto que ahora la ciencia está demostrando. No es la primera vez que pasa que, cuando la ciencia comprueba que algo es así, las mujeres se sonríen porque ya lo sabían sin necesidad de que nadie les dijera que sí o que no.

Te animo a que lo vayas poniendo en práctica y, si quieres, me cuentes como te ha ido en los comentarios.

Yo acabo de hacerlo y la respuesta ha sido darme un buen desayuno. Así que, allá voy.

Me voy, que el desayuno se enfría.

Un fuerte abrazo,

Vanessa

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