¿Qué piensas hacer con tu única, salvaje y preciosa vida?
Esta frase no es mía. Ojalá lo fuera. Es el verso final de un poema de la escritora Mary Oliver.
La encontré hace años, cuando estaba perdida con mi vida.
Ahora no lo estoy.
Si tú lo estás, poco, mucho o muchísimo, atiende, que quizás esto te interese.
Hablo de ser cada vez más libre y auténtica.
De vivir siendo fiel a ti misma sin renunciar a tus deseos y necesidades.
Por ejemplo.
¿Poner límites claros? Estupendo. ¿Tragar con cosas que no quieres por no levantar ampollas? Tú verás.
¿Pedir lo que necesitas sin rodeos? Maravilloso. ¿Sentirte culpable por dedicarte tiempo a ti misma? No lo quiero.
¿Tener relaciones profundas, verdaderas y sinceras? Por supuesto. ¿Vivir con miedo a que te rechacen y quedarte sola? Ni de lejos.
Sólo quiero una cosa y esa cosa es llegar a tener tanta seguridad en mi misma para poder sostener las consecuencias de mis propias decisiones, pase lo que pase.
Y conseguirlo sin rodeos, sin procesos eternos, sin superficialidades ni frases de azucarillos. Con la tranquilidad de poder cometer un error y saber que si me mandan a la hoguera acabaré danzando con las llamas.
Eso es lo que persigo y eso es de lo que hablo cada día.
De cómo pasé de vivir en automático y reaccionando, a vivir decidiendo lo que realmente quiero hacer con mi única, salvaje y preciosa vida.
Si te gusta la idea, puedes apuntarte a mi lista de difusión y descargar un e-book donde te cuento un ejercicio que ha ayudado a cientos de mujeres a tomar las riendas se sus vidas. Es lo que hacía una santa mística para ser fiel a ella misma en todo momento y no dejarse amedrentar por críticas y juicios ajenos.
Si prefieres quedarte esperando a que se alineen los astros para que sea tu momento, con que no te apuntes es suficiente.